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Qué es el Estrés y Cuáles son sus Efectos

El estrés es un mecanismo que se pone en marcha cuando nos vemos envueltos por un exceso de situaciones que superan nuestros recursos, por lo que, nos vemos superados para tratar de cumplir con las demandas que se nos exigen para superarlas. En estos casos, experimentamos una sobrecarga que pude influir en el bienestar que puede influir en nuestro bienestar tanto físico como psicológico y personal.

Es un sentimiento de tensión física o emocional; pude provenir de cualquier situación o pensamiento que nos haga sentir frustrado, furioso o nervioso. El estrés es la reacción del cuerpo a un desafío o demanda. En pequeños episodios el estrés puede ser positivo, como cuando nos ayuda a evitar un peligro o cumplir con una fecha límite. Pero cuando el estrés dura mucho tiempo, puede dañar nuestra salud.

Es un sentimiento normal, y existen de forma general, dos tipos principales de estrés:

  • Estrés Agudo. A corto plazo que desaparece rápidamente. Puede sentirse, por ejemplo, cuando frenamos bruscamente el automóvil, cuando peleamos con la pareja, o estamos realizando un deporte extremo. También ocurre cuando realizamos una actividad que sea nueva o emocionante. Todas las personas sentimos (o sentiremos) estrés agudo en algún momento de nuestras vidas.

  • Estrés Crónico. Este es el estrés que dura por un periodo de tiempo prolongado. Podemos tener estrés crónico si, por ejemplo, tenemos problemas económicos -o de dinero-, un matrimonio que no resulta satisfactorio o problemas en el trabajo. Cualquier tipo de estrés que continua por semanas o meses, es estrés crónico. Si no se encuentran maneras de controlar el estrés, puede ser un causante de problemas en la salud.

Causas del Estrés

Las causas que pueden ocasionar el estrés son muchas, y no debe ser considerado como una situación exclusivamente mala, pues también podemos encontrar un “estrés positivo”. En tales circunstancias, el estrés actúa como un proceso general de adaptación de los individuos al medio.

El estrés tiene sus orígenes en las respuestas de “huida o ataque” presentes en la naturaleza, así como en todos los animales -incluidos el ser humano-; el estrés puede aparecer cuando sentimos frío tensando los músculos para producir calor, cuando se produce un esfuerzo para hacer la digestión o cuando un estudiante duerme menos preparándose para el examen del día siguiente.

El estrés no siempre es malo

El estrés le indica a nuestro cuerpo que se prepare para enfrentar una amenaza o huir a un lugar seguro, como una respuesta ante el peligro. En estas situaciones, el pulso y la respiración se aceleran, los músculos se ponen tensos y nuestros cerebros consumen más oxígeno y aumentan su actividad.

El propósito de todas estas funciones es la supervivencia y surgen como una respuesta al estrés. Cuando nuestra vida no está en riesgo, el estrés nos puede motivar, aumentando nuestra capacidad de concentración y respuesta.

Cómo Reaccionamos al Estrés

Nuestro cuerpo reacciona ante el estrés liberando hormonas; estas hormonas hacen que nuestro cerebro esté más alerta, causa que nuestros músculos se tensionen y aumenten nuestro ritmo cardiaco (preparándonos para “huir o atacar”). En el corto plazo, estas reacciones podrían ser consideradas buenas pues nos pueden ayudar a manejar la situación que esta originando el estrés.

El impacto del estrés crónico es diferente; debido a que la fuente del estrés a largo plazo es más constante que en los casos del estrés agudo, el cuerpo nunca recibe una señal clara para volver a funcionar normalmente. Con el estrés crónico, las mismas reacciones de nuestro cuerpo que nos pueden salvar la vida, pueden alterar los sistemas inmunológico, digestivo, cardiovascular, del sueño y reproductivo.

Algunas personas experimentan principalmente síntomas digestivos, mientras que otras pueden tener dolores de cabeza e insomnio, sentir tristeza o mostrar irritabilidad. La tensión continua que produce el estrés, con el tiempo, puede contribuir a problemas de salud graves, como enfermedades cardíacas, presión arterial alta, diabetes y otras enfermedades como la depresión o la ansiedad.

Cuáles son los Síntomas del Estrés

El estrés puede causar muchos síntomas tanto físicos como psicológicos y emocionales. En ocasiones, no relacionamos los signos con el propio estrés, entre los más comunes están:

  • Dolor de cabeza

  • Mala memoria

  • Diarrea o estreñimiento

  • Falta de energía o de concentración

  • Cambios en la conducta

  • Ansiedad

  • Depresión

  • Problemas estomacales

  • Cansancio constante y prolongado

  • Problemas menstruales

  • Problemas sexuales

Manejo del Estrés

Se pueden tomar acciones para controlar el estrés, con lo cual podemos reducir el riesgo de los efectos negativos para nuestra salud; algunos consejos que nos pueden ayudar a sobrellevar el estrés son:


  • Ser observadores, reconociendo las señales sobre como cada uno de nosotros responde al estrés, como dificultad para dormir, aumento en el consumo de alcohol u otras sustancias, enfadarnos fácilmente, tener poca energía, etc.

  • Hacer ejercicio de manera regular; una caminata diaria de tan solo 30 minutos puede ayudarnos a mejorar nuestro estado de ánimo y salud.

  • Probar actividades relajantes. Programas de relajación o bienestar que incorporen meditación, relajación muscular o ejercicios de respiración.

  • Establecer objetivos y prioridades. Decidir que se debe hacer y que puede esperar para más tarde, aprendiendo a decir “no” a las tareas nuevas si éstas no imponen una sobrecarga de trabajo. Al final del día, hay que tener en cuenta lo que hemos logrado, no lo que no hemos podido realizar.

  • Mantenerse conectado. No estas solo. Mantenerse en contacto con personas que puedan ofrecer apoyo emocional y ayuda. Para reducir el estrés, se puede pedir ayuda a amigos, familiares, organizaciones comunitarias o a un profesional de la salud.

El estrés es el resultado de generaciones de evolución en la naturaleza, permitiéndonos tanto a nosotros como a la mayoría de los mamíferos sortear situaciones de peligro y sobrevivir; sin embargo la sobrecarga de estímulos a la que estamos expuestos nos puede llevar a sentir que los problemas salen de nuestras manos.

Si te sientes abrumado por el estrés, lo mejor es buscar la ayuda de un profesional de la salud; si hay pensamiento suicidas, estás abrumado, sientes que no puedes lidiar con tus problemas o estás usando drogas o alcohol con más frecuencia como resultado del estrés; lo mejor es buscar y pedir ayuda.


Recuerda que nadie está solo, siempre hay forma de solucionar cualquier problema y en ocasiones, solamente necesitamos la perspectiva de una persona ajena a éste -un familiar, un amigo o un psicólogo- para encontrar un camino nuevo que nos permita resolverlo.


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